Esta vez la recuperación será en forma de “K”

Durante los primeros días de la pandemia del coronavirus, el foco de atención para los que les gusta pronosticar no era tanto si la economía se recuperaría, sino con qué forma lo haría.

Los analistas más optimistas esperaban una recuperación en forma de “V”, mientras que otros previeron que tendría forma de “swoosh” con una recuperación más lenta.

Aquellos que creían que el dolor estaba aquí para quedarse, creían que una “U” alargada era lo más probable, y los más pesimistas apostaban tendencias bajistas a largo plazo en forma de “L”. Sin embargo, lo que parece haber ocurrido no es nada de lo anterior, sino más bien una recuperación en forma de “K”, en la que algunos sectores tradicionales se encuentran en una tendencia bajista estructural, bien como consecuencia del Covid-19 o por algún motivo específico de la Compañía.

Los sectores que más rápidamente se recuperan son los tecnológico, farmacéutico, comercio online, agricultura y alimentación (que se han mostrado actividades esenciales y muy resilientes a las crisis). Por otro lado, los sectores que tardarán más en recuperarse son los relacionados con el turismo, viajes, hoteles, restauración, pequeño comercio, etc. También se va a ver afectado el sector inmobiliario ya que la tendencia a trabajar desde casa va a reducir la demanda de espacio para oficinas en las ciudades. El 25 % de tiendas y bares van a cerrar sus puertas definitivamente, por lo que muchos locales comerciales quedarán vacíos. Asimismo, va a aumentar la demanda de residencias con jardines y terrazas en las afueras de las ciudades, al tiempo que se deprecia el valor del real estate en el centro de las ciudades por resultar menos atractivo como residencia habitual y al reducirse el turismo internacional.

Para algunos, la pandemia puede haber sido una gran oportunidad para potenciar la transformación de la economía mundial, precipitando las transformaciones disruptivas que se estaban desarrollando. Ven la pandemia como un catalizador que ha acelerado en 5 o 6 años los cambios tecnológicos que precisaba la economía, atrayendo las fuertes inversiones que son necesarias y en un escenario de abundancia de dinero barato. Este dinero lo tenemos por la acción de los Bancos Centrales, que han inyectado enormes cantidades de dinero a un coste cerca de cero y por las facilidades financieras que han ofrecido los Gobiernos a las empresas y particulares.

La semana pasada el presidente de la Fed, Jerome Powell, comunicó la intención de mantener los tipos cero, además reiteró la estrategia de vincular los tipos cero con los objetivos de maximizar el empleo y de permitir una inflación superior al 2% con el fin de compensar periodos de baja inflación como los de los últimos años. Los inversores tomaron el mensaje de Powell como una anticipación de más estímulos, por lo que el mensaje fue más potente que cualquier nueva herramienta que pudiera haber anunciado Powell.

En algunos casos las cosas han cambiado drásticamente y algunas empresas se están dando cuenta que no va a volver a ser como antes. Algunos ejemplos de áreas que están cambiando drásticamente: uso y demanda de los servicios en Cloud, crecimiento de la telemedicina reservando la visita física al médico para diagnosis y operaciones, entretenimiento en streaming en lugar de ir al cine o al teatro, etc.

Es el momento de reflexionar en qué forma ha cambiado el entorno y adaptar nuestra estrategia para poder aprovechar las oportunidades y aún más, para evitar sucumbir ante los cambios que se avecinan. Como dice Bill Gates, “Siempre sobrestimamos los cambios que ocurrirán en los próximos dos años, pero subestimamos los cambios que vendrán en los próximos 10 años”.

Carlos Navarro Enguídanos, analista en Vinca Capital Corporate Finance